Blog

¡¡Feliz Año a todos!! Os deseo un nuevo año 2019 inmejorable lleno de muchos viajes y, a poder ser, que sean furgoneteros. Para muchos, el inicio del año es el principio de muchas cosas en nuestras vidas. Comenzamos a replantearnos nuevos retos e ilusiones. Yo, como mucho de vosotros, me he parado a reflexionar qué objetivos viajeros quiero conseguir este año. Un año que quiero que esté rodeado de mucho más contacto con la naturaleza y con menos ciudades, ruidos de coches y contaminación. Un año en el que huela a río, a plantas, a leña... Y en el que pienso disfrutar a tope de mi furgoneta.

Muchos han sido lo que me han preguntado cómo hice el aislamiento de la furgoneta. Como ya sabéis, me compré la furgoneta a principios de este año y la estoy camperizando poco a poco según vaya necesitando y con productos reciclados tanto como se pueda. Sin emabrgo, el aislamiento de la furgoneta fue el primer cambio que hice nada más comprarla. Una decisión vital que tomamos después de pasar un fin de semana en la sierra en pleno invierno muriéndonos de frio, literal. No se podía estar dentro de la furgoneta, ni fuera lógicamente.

Hace un par de semanas tuvimos la oportunidad de visitar Odemira, Portugal. Una zona que se encuentra en el Alentejo, en el Distrito de Beja. Nosotros solemos ir mucho a Portugal pero sobretodo a la parte del Algarve que es la que nos pilla a menos de una hora de casa. Sin embargo, esta vez decidimos expandir nuestros horizontes y visitar un mundo portugués desconocido para nosotros.